Rodeada de girasoles crecí, campos llenos de una flor que invadió momentos de mi infancia, imágenes que tengo grabadas en mi memoria, que aunque el tiempo pase, seguiré recordando.

Recuerdo correr entre ellos jugando y disfrutando de los paisajes que me ofrecía aquel lugar escondido, que años después eché de menos, pero que orgullosa dejé atrás.

Orgullosa por conocer sitios nuevos, encontré una calle, una imagen grabada en la piel, un mes de julio y un campo nuevo de girasoles al que admirar.

Admiro a las personas que se cruzaron en mi camino y se quedaron para guiarme y a las que pasaron de largo, ambas me ayudaron a comprender situaciones, a encontrar lugares y a dejar momentos atrás, pero que no olvidaré, porque hay que vivir y arrepentirse de lo no vivido.

Revivo el lugar donde de la nada le encontré y sin nada a cambio inmortalizó en imágenes aquellos girasoles inmensos que entre ellos yo me encontraba.

y si, a mí siempre… me quedarán los girasoles.

Los Girasoles

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